*Hogar Nudista será desalojado*

La sociedad “paisa” de las buenas costumbres, de la camándula Y la doble moral, logró acabar con este proyecto libertario.
Esta historia debería ser contada desde un lugar de Europa, en la edad media y en el fervor de la inquisición, pero lamentablemente sucede hoy en Medellín la llamada ciudad más “innovadora” del mundo. Y es que ni el moderno concreto, ni la orgullosa “Cultura Metro” (Aquella que logra que el usuario mantenga impecable el sistema y use las buenas maneras al interior del sistema, pero que no logra hacer que ese mismo ciudadano al exterior del sistema no arroje basuras a su paso e incumpla otras normas mínimas de convivencia), ni otros maquillajes de la ciudad, logran cubrir por completo una cultura de la violencia y la persecución con los que se atreven a vivir la diferencia, no es gratuito que esta sea la tierra de Uribe, con su saqueo, engaño y falsos positivos, personaje que la sociedad antioqueña de “bien” aplaude, apoya ciega y fervientemente, así como furiosamente pueden linchar al ladronzuelo callejero, mientras le abren la puerta y admiran al corrupto que saquea sus bolsillos y le premia con estampitas de la virgen; claro, me falto visión para darme cuenta que en ese contexto un hogar donde las personas a puerta cerrada deciden vivir desnudos, no podría sobrevivir, hasta allí meterían sus narices, me equivoqué por foráneo, por no terminar de entender las contradicciones de esta cultura, y porque el entorno de la Comunidad Nudista Otro Cuento y sus atisbos de libertad me hicieron pensar que conmigo no era, que a mí no me pasaría lo que veía en muchas partes, pero ocurrió… poco a poco se cernió sobre el Hogar Nudista todo un entramado de persecución, acoso, calumnias, y uso de poder, que acabarían con este Hogar; y que mejor que dar su golpe final en Semana Santa con la ayuda de dios, que no puede permitir que en sus tierras se den semejantes escándalos, pero a su vez bendice las balas del sicario.
Primero, a los vecinos del apartamento donde funcionó el Hogar Nudista, les molestó que hubiera llegado el color a su edificio sombrío, pintar las ventanas y el apartamento de colores alegres fue el primer sacrilegio y la primera batalla que se tuvo que dar, sobreviven y son testigos de esa batalla una ventana de colores y otra a su lado con fondo blanco que nunca pudo ser pintada, ellas en estos días volverán a su color oscuro porque así es la “costumbre”. Posteriormente no se podría permitir que la alegría llegara al edificio, les era insoportable que en el apartamento se escucharan risas, quizás si hubiese vivido una familia de “bien” donde –el animal- llega borracho a pegarle a la mujer, donde hay fiestas con licor, peleas de “machos”, música a alto volumen, maltrato a niños, etc., no habría problema, eso es normal en las “familias”; pero nuestra familia era diferente, no encajaba, se reunía a conversar de nudismo, de libertad, a ver cine, o a preparar una comida y era inevitable que la alegría nos acompañara y riéramos mucho; fue durante los primeros días de funcionamiento del Hogar Nudista, en una visita en “masa” que las señoras de “bien” que viven en el edificio hicieron a mi apartamento, donde me lo dejaron bien claro: no se podría volver a repetir la risa, la queja fue específica, como no teníamos música, ni era una fiesta, ni había alcohol, ni sabían de qué acusarnos, el pecado fue la risa porque interrumpía sus vidas tristes y reprimidas… para mí se volvió una batalla cotidiana del -día siguiente- a la mayoría de nuestras reuniones, donde tenía que defender ante los vecinos la alegría vivida, la autonomía, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto por la intimidad, etc., ese fue mi oficio secreto mientras soñaba que esto podría mantenerse. Entre tanto, ocurrían otros hechos sin importancia aparente pero significativos en términos de representar la persecución y la presión a la que fuimos sometidos durante el tiempo que estuvimos viviendo en el Hogar Nudista: Una noche vino un amigo que no vivía en el edificio y al cual yo le había prestado las llaves, (como se las daba a muchas personas porque el Hogar Nudista fue un lugar de puertas abiertas a todos-as, así como han sido todos mis espacios), él subió a la terraza y lavó su ropa en nuestro cuarto de ropas, nada extraño, nada ilegal, desde mi punto de vista, sin embargo, un vecino lo vio salir, lo siguió hasta su casa y sigilosamente indagó con los celadores de ese edificio quien era ese “sospechoso”, al día siguiente y muy a primera hora en la cartelera del edificio apareció un aviso amenazante donde se leía, entre varias palabras en mayúsculas y otras en color rojo resaltado, que las cámaras ya tenían identificado al sospechoso y que si algo ocurría sería el primero en ser denunciado, en esa batalla no me lograron entender que prestar unas llaves y una lavadora eran una labor generosa, no delictiva, y que no era necesario vivir en el edificio para que un extraño pudiera venir a lavar sus calzones, el aviso amenazante estuvo colocado durante una semana; por otra parte la buena vecindad no podía vivir con la angustia de que mi cuarto de ropas ubicado en la terraza tuviera una puerta sin cerradura, sin llaves, siempre abierta, mientras las demás estaban ajustadas con cerraduras, candados y cadenas; y la misma terraza cerrada con puerta metálica y malla; una puerta abierta, una puerta de la confianza y el compartir, no podría existir en ese edificio, por tanto debería asegurarla, (aún la mantengo abierta y así seguirá); los avisos amenazantes fueron recurrentes y todos los que se publicaron durante todo el tiempo que estuvimos viviendo en ese edificio fueron dirigidos a mí, al hogar nudista, -sin excepción-, no hubo más avisos durante este tiempo, no se anunció el eclipse o la luna azul, no se anunció el verano, ni nada parecido, todo aviso publicado reafirmaba que el “demonio” vivía en el edificio, de hecho aún hoy, está el aviso más reciente: lleva 15 días y anuncia que la policía nos cortará la garganta si volvemos a reír, lo digo porque se cita el artículo del nuevo código de policía donde se menciona que la policía podría cortar la “fuente” de ruido y como nuestras reuniones no son de música a alto volumen, y lo que les molesta es la risa, soñaran que el gran ordenador (la policía) vendrá a cortar la fuente del ruido (nuestras gargantas); como es de esperarse y por mi resistencia nunca se atrevieron a llamar a la policía porque nunca hubo escándalos en el apartamento, ni ruido excesivo que molestara a los vecinos, pero en sus mentes enfermas, tristes y controladoras citar y pegar el código de policía en la cartelera, subrayado y resaltado calma su sed amenazante y justiciera.
A pesar de esto y bajo una tensa calma, el proyecto continuaba a toda costa, sin embargo, yo no esperaba (de nuevo me equivoqué) que el artículo del periódico Q´hubo donde orgullosamente contamos nuestro estilo de vida libertario, se convirtiera en la “prueba reina” de nuestro mal comportamiento social, y se empezará a usar para asestarnos -durante la semana santa- el golpe final; se unieron a la Jauría de vecinos, la inmobiliaria Nutibara con su Gerente General quien se apersonó del caso porque estaba de por medio el “buen” nombre de la inmobiliaria y también la dueña del apartamento que a decir del administrador general de la inmobiliaria, era una señora de un pueblo muy religioso de Antioquia (¿Hay alguno que no lo sea?), y que por sus creencias religiosas “no iba a permitir que gente como nosotros vivieran en su propiedad”; y así, mientras se planchaban las sotanas, se brillaban los cristos, se desempolvaban los santos para el desfile, se preparaba el sermón de las siete palabras… entre rezo y rezo esta gente de “bien” urdía todo tipo de complots, calumnias e imaginarios: que esta era una casa de homosexuales, que consumen alucinógenos, que caminan por los pasillos desnudos, que los vecinos ya no soportan tanto ruido y tanto escándalo, que todos se han quejado, han llevado desesperados sus quejas a la dueña, y que la inmobiliaria ya no podía con tanto; bien me lo había dicho “Clarita” la vecina que funge como administradora del edificio y ha sido la vocera de esta inconformidad, me dijo en uno de nuestros debates de forma muy “sabia” que lo que pasaba era que yo había llegado y estaba en el lugar equivocado, que debería irme (y eso que en su momento no tenían la “prueba reina”).
Hoy fui a la Inmobiliaria Nutibara a que me escucharán, antes no querían hacerlo, me negaban el derecho a la defensa, y al debido proceso; mi pecado era tan grande que escucharme ya fue un gran esfuerzo en sus almas bondadosas; me han dicho que requieren que se entregue el inmueble de forma inmediata, me lo han dicho mezclando las calumnias ya mencionadas junto con la homofobia, prejuicios, y creencias religiosas, por supuesto lo han hecho de forma muy “educada” con la misma refinación que tiene “Clarita” cuando nos encontramos en el edificio y me saluda con una amplia sonrisa mientras bajo su largo y recatado vestido esconde el puñal.
Aún en este momento horas después de lo ocurrido sigo asombrado de que esto ocurriera: Se dispuso una reunión donde estaba el Gerente General, el Administrador General, y el encargado específico del inmueble, en la oficina más lujosa, privada y sagrada de esta prestigiosa Inmobiliaria, era el hecho más importante en esa empresa: pedir este inmueble era su prioridad, allí fui atacado sin pausa, especialmente por su Gerente y de vez en cuando por uno que otro dardo de sus subalternos (administrador y encargado del inmueble), logré defenderme de cada una de las calumnias, y derrumbarlas una a una, los hechos para ellos graves no dan en el contexto legal para pedir el inmueble, por eso se niegan a dejarlo por escrito, saben que no pueden dejar por escrito sus prejuicios, todo debe ser limpio y sin dejar huella, de hecho en uno de los momentos en los que los arrincone y se quedaron sin argumentos, el gerente desesperado sacó del cajón principal de su escritorio el periódico Q´hubo (allí tenía la prueba reina) lo estrelló contra el impecable vidrio de su escritorio, diciéndome que “eso” era lo que no iban a permitir y que ¨con todo el respeto que me merezco y se merecen ellos y la dueña, me suplicaban encarecidamente que entregará el inmueble, que la dueña lo había pedido, y que de ninguna forma permitirían que lo siguiésemos ocupando, que la entrega debería ser inmediata” punto final.
No hay argumentos legales, no hay hechos, ni pruebas, pero los prejuicios, homofobia y creencias religiosas sí que son suficientes para ellos y les permitirán usar su poder para desalojarnos, todos: vecinos-as, dueña del apartamento e inmobiliaria, trabajando en familia por restaurar las buenas costumbres del Edificio Latorre; debo compartir que al salir a la calle y de regreso al hogar nudista, unas cuántas lágrimas se escaparon de mis ojos, no ha sido fácil estrellarme con esta realidad, con esta violencia, persecución e intransigencia.
En el campo legal, con unos cuantos pesos (que no tengo) y tiempo, se podría dar una batalla legal que se ganaría en los estrados judiciales, y que nos lograría mantener los dos meses que restan del contrato de arriendo, al final de ese tiempo cualquiera de las dos partes del contrato puede pedir o entregar el inmueble sin justificación y sin indemnización, así lo dice el contrato; ganaríamos sólo dos meses y una batalla legal simbólica, (si pudiéramos hacerlo); pero en el campo cultural la batalla está perdida, no se puede pelear con dios por estas tierras, en un contexto de violencia y sin protección estatal (acá quien manda son las convivir y la oficina de envigado), no quiero poner en riesgo a los habitantes del Hogar Nudista, ya uno de ellos recibió en las calles del centro agresión, le gritaron groserías, acusaciones y le dijeron que debería darle vergüenza aparecer en el periódico… con esta situación y no sabiendo en qué esquina este dios y sus jaurías prestos a atacarnos, mejor empacamos y nos vamos con nuestra libertad, nuestros colores y risas a otras tierras donde los “valores” paisas¹ no nos persigan.
Quiero finalizar esta narración mencionando tres últimas cosas: la primera es un parte de victoria porque el Hogar Nudista fue un sueño posible, corto pero fue realidad, en él vivieron y compartieron muchas personas en un ambientes alegre y libertario, siempre tuvo sus puertas abiertas y permitió el avance del movimiento nudista y de la vivencia nudista para muchos hombres, mujeres y niños, felicito a quienes decidieron vivirlo y disfrutarlo, guardaré muchas enseñanzas y recuerdos hermosos de ellos-as y de las personas que pasaron por acá, los momentos vividos nadie nos los podrá arrebatar, gracias por compartir su desnudez, honestidad e intimidad; a nadie le habíamos compartido la batalla que dábamos detrás de bastidores por mantener este sueño, no quisimos inquietarlos y robarles la alegría. La segunda cosa a decir es –Gracias-, primero a mi gran amigo Mauricio que apoyó desde el inicio este proyecto y que con sus manos, con presupuesto y muchas brillantes ideas logró que se concretara, sin él esto no hubiese existido, gracias también al Grupo Impulsor de la Comunidad Nudista Otro Cuento que apoyó este proyecto en todo momento y de diversas formas; a los voluntarios y voluntarias que pusieron color a la casa en nuestras jornadas de pintura y otras tareas más de apoyo que requirió el proyecto, gracias a la fiadora del apartamento que siempre me respaldó y ha confiado en mí…gracias, mil gracias. La tercera y última cosa por decir, es dejarles este poema de Fernando Pessoa que expresa mi sentir en estos momentos

De todo quedaron tres cosas:

La certeza de que estaba siempre comenzando,

La certeza de que había que seguir

Y la certeza de que sería interrumpido antes de terminar.

Hacer de la interrupción un camino nuevo,

Hacer de la caída, un paso de danza,

Del miedo, una escalera, Del sueño, un puente,

De la búsqueda,…un encuentro.

Rafael Sandoval Arévalo

Hogar Nudista –

Medellín Marzo 3 de 2018

“1”  Me he referido en este texto en muchos momentos a la cultura paisa, a la región, a la ciudad, a lo que representa los valores paisas de la familia, la tradición, el catolicismo, etc., y lo hago de forma crítica porque esta cultura conservadora, pacata y de doble moral nos hace daño a todos, a paisas y a foráneos, no estoy afirmando que por ser paisa “per se” se es así, ni que todos-as sean así, la mayoría de amigos y amigas que he hecho en esta tierra obviamente son paisas y por afinidad con el nudismo y otras formas de ver la vida, hemos andado este camino libertario del nudismo; pero son una minoría, la gran masa sí que representa esa cultura nefasta, en este conflicto no hubo ningún paisa a nuestro favor y todos los que nos atacaron fueron paisas, en el hogar nudista nunca vivió un paisa, ni se interesó en hacerlo, todos fuimos foráneos, vinieron de muchas ciudades pero de Medellín no vinieron a vivir, dos paisas (una mujer y un hombre) quisieron vivir pero sus mamas “no les dieron permiso” a pesar de ser ya bastante adultos y autónomos (en las familias de bien puede haber sacerdotes pero nudistas jamás); entonces, con el perdón de los paisas, es tiempo de llamar las cosas por su nombre y empezar a transformarlas, porque en este contexto social, la libertad y los derechos no serán posibles, no se es “innovador” por darle mejor transporte a los obreros explotados, se es innovador cuando la mentalidad controladora, opresora, cambia, por una de equidad, de respeto a la diferencia y de convivencia pacífica, sin corrupción, sin vacuna, y sin el dios que sirve de excusa para la persecución y el castigo.