EJERCICIOS DE MAZMORRA

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EJERCICIOS DE MAZMORRA

ARTICULO APARECIDO EN UNIVERSO CENTRO MES DE FEBRERO 2022
Por ESTEFANÍA CARVAJAL 

1.- Breve manual para adiestrar a un sumiso

Encontrar un buen sumiso no es cosa fácil. O mejor: encontrar un buen sumiso para uno no es cosa fácil. No a todo el mundo le gustan las mismas cosas. El mundo kinky es complejo por lo específico. Hay masoquistas a los que les gusta el dolor, pero no les gusta seguir órdenes, por ejemplo. Por eso no sirven de sumisos. Y es que el buen sumiso no solo sabe seguir órdenes, sino que además las disfruta. AmaZame tuvo dos de esos. Unas bellezas. Los recuerda y le brillan los ojitos. La última fue un espectáculo de sumisa. Mansita, mansita; de las difíciles de conseguir. Le gustaba ponerla a barrer, a trapear, como a una Cenicienta. Y la otra feliz, porque además era muy pulcra. Una vez la sumisita se portó mal —no recuerda bien qué hizo, pero se portó mal— y AmaZame tuvo que castigarla. El problema es que no podía pegarle, porque eso le gustaba. ¡Qué castigo iba a ser! Tampoco podía mandarla a hacer aseo, porque para ella era prácticamente un premio. Entonces le dijo: Te me ponés los mismos calzones ocho días seguidos. Y la sumisita aceptó, obediente, y a los dos días, a los tres días, empezó a revirar. Que le levantara el castigo, que le levantara el castigo, decía. Y AmaZame: No, estás castigada. Y para hacerla sufrir más: Tenés que olerte los calzones. Y la sumisita toda obediente y toda asqueada se olía los cucos y hacía muecas. ¡Más linda!

Ahora mismo AmaZame no tiene sumiso, porque entre el trabajo, la familia y la organización de La Madriguera no le queda un segundo, y para levantarse a un sumiso hay que trabajarlo con la paciencia del que conquista un amor. Primero te le acercás, ……… CONTINUAR LEYENDO...